En mi último correo te confesaba que estaba ahí, medio tumbada, con mi infusión y un incienso, dándole vueltas a por qué no era capaz de darle al botón de «grabar» en la cámara.
A veces me pongo tan mística que se me olvida lo más básico: el efecto del observador.
Dice la ciencia que el simple hecho de observar una partícula cambia su comportamiento. Pues bien, traslada eso a tu vida:
¿Desde dónde te estás observando hoy?
Si te miras desde el juicio, desde esa voz que te dice que «deberías estar produciendo», «deberías comer menos», «deberías hacer deporte»… lo que estás haciendo es colapsar una realidad de escasez y de más bloqueo. Estás observando la falta de acción, y adivina qué… el universo te da más de eso.
Me encantaría que me conteste a este email y me cuentes tus «debería».
Como diría Joe Dispenza, si te levantas siendo la misma persona que ayer, con los mismos pensamientos de culpa, vas a crear el mismo futuro de siempre. No te preocupes… a mí me pasa mucho, y tiene solución.
¿Cómo salimos de ahí?
Cambiando la mirada.
No se trata de obligarte a hacer lo que se supone (en este momento doy gracias al corrector porque he escrito «supene» ¡ay la primavera trompetera ya llegó!)… Retomo: decía que no se trata de obligarte a hacer lo que se supone que deberías hacer a punta de pistola mental. Se trata de observar esa resistencia con curiosidad, no con el látigo.
Yo lo hago en tres pasos que te quiero regalar:
- Acepta el estado: «Vale, hoy mi cuerpo me pide sofá, no tengo ganas, no se me ocurre como hacerlo».
- Cambia la frecuencia: Deja de enfocarte en lo que NO estás haciendo y empieza a sentir cómo se siente ser esa persona que ya ha logrado aquello que quieres (hacer más deporte, adelgazar, ganar más, encontrar tu pareja ideal, etc.)
- El colapso de la función de onda: En el momento en que dejas de machacarte, la energía se libera. Y de repente, ese primera acción a tomar ya no parece una montaña, sino un paso natural.
Hoy me observo con más amor y menos exigencia. Porque si el observador crea la realidad, prefiero crear una realidad donde me trato bien, aunque no haya hecho todo lo que quería hacer, ni haya logrado AÚN todos mis sueños y metas.
Mañana será otro día, y la física cuántica seguirá ahí, dándonos infinitas posibilidades.
Solo hay que elegir una que no duela tanto.
Un besico,
Carmen
P.D.: Si sientes que tu «observador interno» es un juez demasiado severo, vente a Alquimia. Este sábado vamos a trabajar precisamente en cómo transmutar ese autojuicio en poder creador. ¡Escríbeme un «Quiero entrar» y te cuento más!
P.D.: Si necesitas ayuda más personalizada te atiendo en consulta online.
WhatsApp (34) 618 148 005