TU CEREBRO DE 5 AÑOS SIGUE TOMANDO DECISIONES POR TI.

Ayer en consulta, salió el tema de como se crean las creencias. Mi paciente me comentaba que no entendía de dónde salían todos esos pensamientos absurdos, que la hacían sentirse ridícula y desbordada por no poder pararlos.

La neurociencia ha demostrado que entre los 0 y 8 años nuestros cerebros están predominantemente en unas frecuencias cerebrales muy bajitas (entre Delta y Theta 4-8Hz). Este hecho se relaciona con la capacidad de aprender rápido y ese estado de absorción constante del entorno. Casi casi… el cerebro de un niño se comporta como en un estado de hipnosis o meditación profunda.

Los niños son esponjas… literalmente. Y sin que los adultos nos demos cuenta, les instalamos creencias como: «eres guapo», «eres tonto», «somos pobres», «el dinero es malo», «hay que luchar por amor», «todos los hombres son infieles», «todas las mujeres son interesadas»… y cientos de miles de creencias, que se quedan instaladas en nuestro cerebro y se «disparan» en automático y que se pueden ir reforzando o cambiando a lo largo de la vida, según nuestras experiencias y aprendizajes.

Es decir, que cuándo vamos en piloto automático, la mayoría de las veces pensamos, nos sentimos y actuamos según lo que entendimos cuando éramos pequeñicos… vaya tela ¿no?

Menos mal que esto se puede cambiar.

Mi amigo Carlos Viedma, ha preparado un taller muy chulo precisamente para trabajar todo esto en relación a nuestros padres o las figuras que ejercieron como tal en nuestra infancia. Comprender todas aquellas creencias que nos transmitieron y como eso nos afecta en nuestras relaciones de hoy día, la autoestima, el miedo al rechazo, al abandono… el no saber poner limites a los demás y sentir que todo el tiempo se aprovechan de ti, o te ves en situaciones en las que no quieres estar… La manera en la que te tratas a ti mismo/a. Hazme caso… a veces, podemos llegar a ser nuestro peor enemigo.

Te voy a dejar el cartel del taller para que le eches un vistazo y el enlace de inscripción por si te apetece apuntarte.

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¡Si vas a ir dile a Carlos en el formulario que vas de mi parte, para nos haga un descuentico!

Al final, mi paciente entendió que era su «niña interior», su parte más infantil la que le enviaba todos esos pensamientos tan fuera de lugar y exagerados con respecto de la situación. Esa niña que aprendió que sentirse rechazada podía significar un grave peligro, hoy es una mujer adulta que sufre lo más grande si alguien tarda en contestar un WhatsApp.

Ella ayer dio el primer paso para cambiar esto.

Y con respecto a ti y a mi, nos vemos en el taller de Carlos.

Un besico,

Carmen

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